lunes, 2 de marzo de 2015

Feminazi muerde al patriarcado.

27 febrero 2015
17 años

  Me he dado cuenta que cuando alguien habla de machismo no sabe ni lo que engloba esa palabra. Que cuando alguien dice 'si el machismo ya no existe' o 'a lo mejor es que tú eres un poco radical, ¿no crees?' no saben si quiera que me están dando toda la razón.
  Por eso aviso de ante mano a ese que se cree que 'su chica' es suya, que se prepare. A ese que se piensa que es más fuerte que la de al lado. Al que se pone celoso por ver a su novia, o amiga, llevar un escote 'por el ombligo'. Al que piensa que esas son unas putas. Al dice que las otras  van de calientapollas. Me dirijo a aquel que piensa que su deber es proteger a su compañera. O a su ex. Al que la mira desde arriba. A ese que cuando ve un grupo de chicas pasar, ve un grupo de tontitas pasar. Al que se cree con derecho a tratarla como a él le apetezca, a levantarle la voz y a besarla cuando le convenga. Al que piensa que puede follarsela sin que esta tenga ganas. Al que espera en el sofá mientras que una recoje. Al chico que luego va y piensa que podrá quejarse y lloriquear sobre el hombro de la chica. Esa chica que se deja tocar aunque no quiera. Que te cuida y te limpia. Aviso de ante mano que todo esto tiene un fin y haré lo que esté en mi puño, en mi ser y en mi fuerza para presenciarlo. Que el característico olor a machismo putrefacto se puede oler desde las seis y media de la mañana una vez pisas el suelo de fuera de casa, asfalto grasiento bajo pelo engominado. Y bueno, no hace falta explicar que el mal olor se debe a la suciedad, que no se va sola y hay que limpiarla.
  Aviso y grito al que silba por la calle cuando alguna con tacones pasa por ahí. Al que ríe al ver una chica con paso rápido y ligero a las cuatro de la madrugada por las calles de la ciudad. Al que al caminar sólo por un callejón oscuro no siente miedo, pánico, a que le pase algo. Al que en su puta vida a estado siete escalones por debajo desde que nació. Al que le cuelgan las pelotas y le gusta meneársela viendo un par de tetas. Al que decide que el útero de una mujer es suyo. A ese que decide que hoy las chicas entran gratis. Al que paga un salario más bajo a una mujer por hacer el mismo trabajo que un hombre. Que no son pocos, por no decir todos. A todos esos, les digo que se van a joder.
  

 Que somos muchas ayudándole a la luna, casi un batallón.

Epitafio: murió triste.

16 octubre 2014
17 años


 Ella no era triste. Ella era tristeza. Mientras fuera llovía, se sentía protegida, veía cobijo en cada gota, y abrazos en la espesa niebla. Nunca lloraba con luz, temía que su cuerpo se declarase en sequía en pleno día, a pesar de su corazón empapado, chorreando a borbotones. Sólo cuando se encontraba sola -siempre estuvo sola aún estando rodeada de gente- sin nadie que pudiese presenciar la escena, lloraba desconsoladamente, vaciando su interior para no ahogar sus pulmones en su oscura tempestad.
 Los que la conocían presenciaban cómo iba desgastándose poco a poco. Sabían que lloraba al ver sus arrugadas e hinchadas ojeras bajo dos grandes pozos negros, y dos sendas rojas cicatrizadas en sus blancas mejillas (siempre estaba fría). Nunca vivió realmente en el mismo mundo que los de su al rededor. No encajaba, no comprendía (o no quería hacerlo). La tomaban por loca.
  Pobre de ella, que su único amigo era un libro de hojas blancas, sus únicos guías libros escritos por personas ajenas, muertas todas, y su único punto de apoyo una pluma con la que escribía día y noche.
  Cuanto más seca estaba la pluma, más tormenta había en su interior.

Eterna juventud.

26 septiembre 2014
17 años

 Leíamos esta mañana en clase un texto del diario El Mundo en el que el escritor reflexionaba sobre el afán del hombre por no morir. Personalmente, nunca he entendido esa manía por aferrarse fuertemente a la vida. Lo entiendo, pero no la comparto. Quizá sea por eso por lo que también exista ese tópico de la eterna juventud. Por lo que personas y personas, una vez cumplidos los 40 años aproximadamente, repiten una y otra vez ese 'ojalá jóvenes otra vez'. Tengo que sonreír siempre que me dicen '¡aprovecha estos años, que luego ya los echarás en falta!' Una y otra vez. Mi sonrisa siempre va acompañada de un 'ya lo hago' y un comentario para mis adentros que le acusa de no ser muy original. Estas personas ya notan que tienen los años contados y un joven, por el contrario, ni lo intuye.
O quizá este pensamiento simplemente venga acompañado de la cultura. Todo lo que nos rodea actualmente está impregnado por ese ansia de volver a esos años en los que la vitalidad nunca faltaba, las ojeras casi no se notaban y en la piel no se distinguía ni un ápice a arrugas. Estoy hablando de la inmensa cantidad de productos de cosmética, que sirven única y exclusivamente para avisar al mundo que todavía sigues con ese aspecto juvenil. Lo digo porque en este mundo, y me atrevería a especificar en países 'desarrollados', se le ha dado una importancia y una fijación bestial a la juventud. Un ejemplo de ello, es el famoso Peter Pan, un joven que por no crecer vive en una isla mágica. 
 Si nos remontamos al antiguo egipcio, te pueden asegurar que ellos no evitaban la muerte, al contrario, ya que la vida terrenal era una simple preparación para la eterna vida junto a los dioses. Cierto es que la religión más fomentada (al menos en nuestro entorno), el cristianismo, también afirma esa supuesta vida eterna después de la muerte. Pero acabar con tu vida significaría traicionar a tu dios, el cual te la ha otorgado.
 Así pues, podemos deducir que ese afán por permanecer en la juventud es seguramente consecuencia de la cultura en la que uno vive. ¿No es Peter Pan reflejo del pensamiento actual? Nadie quiere crecer por que realmente el físico condiciona mucho nuestra mente. Nos han hecho creer que al ir sumando tus años, tu vigencia (por así decirlo) se va restando. En los anuncios, en las revistas, en las películas... Siempre aparece ahí la persona mayor que sólo está por hacer acto de presencia. La jubilación, por ejemplo, es una forma de decir que tu mente ya no está lo suficientemente capacitada como para hacer cosas que antes sí hacías. ¿Y si a los 60 tienes mentalidad de 40? Quiero decir, habría que saber diferenciar entre una juventud física, y una mental. La física es aquella que aparentas. La mental, más importante, es la cual presenta tu interior. Tus actos y pensamientos. En mi opinión, tú eliges, si ver la vejez como un simple camino a la muerte, e ir desgastándote poco a poco, o vivir eternamente 'joven' hasta que, efectivamente, mueras.

Plaga de cerdos

21 julio 2014
16 años


 Dime tú por qué vivimos si es siempre a la sombra. Qué lógica tiene vivir si somos ratas de laboratorio, con demasiada impotencia incluso antes de nacer. Por qué tenemos que aguantar que tres putos halcones decidan nuestro 'destino', nuestras vidas, en vez de nosotros. 
 "A estos les damos un buen sueldo" "a los de aquí les hacemos sudar por poco dinero" "estos no se ni qué hacen ahí, eliminémosles" "que les eliminen estos otros"
 Me los imagino con pelo engominado, cuatro cerdos con copas de whisky medio vacías y tabaco negro en sus pulmones. Y en sus manos. Están ante una mesa con un mapa del mundo sobre ella. Como un tablero de juego: si aquí caen los dados, ese país sufrirá lo que le toque, bueno o malo. Se ríen a carcajada limpia mientras salpican con su saliva ensangrentada el mapa. El mundo. Comen sin parar y se masturban pensando en la mugre de mundo que están creando.
Escoria.
 Se que no hay respuesta posible y, a lo poco, esperanzadora. Yo sólo se que vida sólo hay una, oportunidad también hay una, y deberíamos dejar de poner nuestro culo y poner la cara. Que en lo que nos queda algo cambie, por favor. Que cambie...

Verdad a mentirijillas

27 febrero 2014
16 años

¿Sera todo esto un sueño? ¿Seremos víctimas de un sueño interminable, que no se acaba? Todo lo que tengo a mi alrededor, ¿será fruto de una imaginación brillante?


Es difícil saber realmente qué es verdad de lo que tienes a tu alrededor y qué no. Distinguir. Por que realmente sólo podemos saber con certeza lo que nosotros mismos vemos y hacemos. Todo lo demás, lo que te dicen, afirman o niegan, no es certero. No yéndonos muy lejos, la televisión de tu salón o el periódico mismo que sujetas cada mañana entre tus manos. ¿Cómo sabes realmente que eso es cierto? Quiero decir, sabemos que existe cierta manipulación en los medios según le venga bien a uno u otro, pero, ¿hasta dónde pueden llegar? O ¿hasta dónde han llegado? Hemos de reconocer la confianza ciega que depositamos cada individuo en 'los de arriba'. Por mucho que no estemos de acuerdo, por mucho que nos demos cuenta de ciertas injusticias, lo dejamos todo en sus manos. Posiblemente esto lo hagamos por el sistema democrático que no hace mucho elegimos. Aún así, el sistema con el que contamos en este país es totalmente cuestionable. Democracia viene de las palabras ‘demos’ (pueblo) y ‘cracia’ (gobierno): un gobierno del pueblo. Lo que da a entender la participación política del pueblo. Según la teoría, el estado debería escuchar, comprender y actuar según el bienestar de los ciudadanos. Ahora bien, ¿esto es así? No. Rotundamente no. 
  Volviendo al tema de la verdad, en este ámbito no se respira mucha verdad. Cierto es que muchos tienen los ojos más abiertos y distinguen varias mentiras. Pero desgraciadamente nunca llegaremos a saber una verdad en su totalidad. Lo más violento de todo es que estamos hablando de nuestra verdad. La verdad de nuestra vida. Podría profundizar más y hablar de las mentiras más recientes que nos incumben, tales como la inocencia de la infanta Cristina, ladrona de nuestro dinero; las innumerables cuentas en Suiza de cada personaje político, banquero, empresario y cualquier ser humano con acceso a grandes sumas de dinero; derechos que nos han prometido y luego no han cumplido. Etcétera...
  Un ejemplo muy ligado a este tema es el reportaje del pasado domingo 23 de febrero del periodista catalán Jordi Évole, "Operación Palace". Jordi lo presentó como una investigación del golpe de estado de 1981 protagonizado por Tejero. Durante el documental, se podía afirmar que dicho golpe de estado fue una estafa, algo premeditado y ensayado rigurosamente para la perpetuación y asentación de la democracia y monarquía. Para ello, personajes políticos y periodísticos confesaban lo ocurrido. Más de 5,2 millones de españoles vieron el programa, y la mayoría creyó palabra por palabra hasta el final, cuando desmienten toda la información dada.
 Esto dio para reflexionar, claro. Porque por lo menos el equipo de La Sexta reconoció la mentira, pero ¿y la cantidad de veces que han podido hacer algo así y nos hayan privado de la verdad? Reconozco que yo me lo creí.
  Más tarde, Évole afirma que comenzaron a investigar sobre este hecho histórico y había documentos que 33 años más tarde todavía no se pueden abrir. ¿Qué verdad tan entrebuscada puede haber entre esos papeles? No lo sabemos. Y precisamente eso es lo que quieren.
  De toda la vida es más fácil controlar al tranquilo, manso sujeto que al activo, culto y atento. Por eso mismo a un gobierno no le viene bien que el pueblo, la mayoría, sepan las desfachateces que se pueden lograr hacer. Cuanto menos sepamos, menos listos y por lo tanto menos reivindicativos. Por esto nos privan de la verdad.
  Podemos ver otro ejemplo, y es la injusticia que hay con las víctimas del franquismo. Lo que se ha hecho ha sido tapar con una capa negra todo lo sucedido. Tapar con una tapa negra incluso a familias enteras. Ese parece un punto débil de la justicia en España. ¿De verdad tiene que ser otro país el que exija verdad? Las fosas comunes, las tierras robadas, la riqueza en familias surgida de la nada... Intenta tapar la verdad como sea. Véase la invalidación como juez de Garzón, o a las familias destrozadas que merecen justicia.  
  Con todo y con esto, lanzo un grito a todo aquel que odie la realidad abstracta en la que vivimos, el pozo oscuro en el que nos sumergimos (y nos sumergen). Todo aquel que no soporte la ignorancia, que ponga el puño sobre la mesa, se levanta del sofá y realmente salga a la calle a pedir justicia. 

Sea o no sea esta vida real, luchemos por conocerla.

Lo que tiene

18 febrero 2014
16 años

 A los que viven de noche y usan de sol una estrella. A los que ríen sólo si es necesario, y sobre todo, a los que sienten riendo y ríen sintiendo.

  
 Qué bonita es la locura, cuando no es locura. Qué bonita es la locura, si la miras al revés y sólo con el ojo izquierdo. Oh, qué bonita es. 
  Qué es sino un loco alguien quién intenta escapar. O mejor dicho, entrar. ¿No sería bonito abrir los ojos? Ay sí, y descorchar una botella a las nueve de la mañana. O mejor aún, no hacerlo y tirarla. Sí, sí, con alcohol dentro y cristales rotos. Que corten.
  Bueno, y ¿qué me dices de correr? A cada paso más rápido y más ligero. Sale todo y te deja entrar. O escapar. Explota. Explotas.
  Que lo dejes todo, joder. Que lo dejes y abras o cierres o mimes tu moral. Pero arriésgate un poco anda. Rásgate. Vives continuamente con unos labios rozando tu oreja, repitiéndote a susurros que no. Tu piel se eriza por su gélido aliento, y no. Por su voz sensual. Por que no niegues que te excita, y es que qué bien lo sabes. Que el sentido lo tiene, y haciendo caso a los demás, ni lo sientes. Prefieres soportar escalofríos a correr y desatarte. Que la locura es hermosa, y cuánto puedes saberlo, y saborearla. Deja de ver las gotas y empápate estando dentro. Y fuera. Y arriba y abajo. Sopla el polvo y échale aceite. Que no suene a óxido, no querrás aparentar algo así. Anda ve y alimenta tu corazón mecánico de lo único que es capaz de tragar. Empieza a vivir y deja de quejarte.

Rota.

23 enero 2014

Un día te levantas, todavía a oscuras. Con el sol cansado y quejoso de tener que aparecer, iluminar, cuando en realidad lo que él quiere es encontrar a la luna y ver la noche al fin. Te levantas y arrastrando los pies, provocas el único sonido que se escucha en la casa. Arrastre de arrastrada. Otro ruido rompe con el silencio, y es el correr de la cortina de la ducha. El agua recorre tu cuerpo, gota a gota, cascadas como lengüetazos. Sobre tu piel. 
 Sales de la ducha y te miras al espejo. Pelo mojado y algo más. Pelo llorando sobre tus hombros. Miras y no te reconoces. Las gotas recorren mechones hasta llegar a las puntas. Cesan, como si no quisiesen caer, como si suplicasen que las agarres. Pero caen. Vértigo. Y tu sientes que no, no eres tú. Tu corazón se arruga como para escurrirse. Se encoge. Se encoge mucho. Y no es tuyo.